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Cuando cobrar genera culpa: mirada transgeneracional y emocional

En el mundo terapéutico solemos escuchar frases como “yo doy por amor”, “no cobro porque me nace” o “mi misión es ayudar”. Pero detrás de ese discurso, muchas veces habita algo mucho más profundo: la necesidad inconsciente de sentirse indispensable.

Cuando cobrar genera culpa: mirada transgeneracional y emocional

Para muchos terapeutas, cobrar por su trabajo o por su servicio no es fácil. Aparece la incomodidad, el nudo en el estómago, o ese pensamiento silencioso:
“¿Estoy cobrando demasiado?”
“¿Y si no lo pueden pagar?”
“¿Quién soy yo para poner este precio?”

Si te pasa, no estás equivocada. Estás mostrando un bloqueo emocional profundo.

La culpa no nace del precio: nace de la historia

La dificultad para cobrar no es racional. Es emocional y muchas veces transgeneracional.

En muchísimas familias aparece:

  • Mujeres que daban mucho y recibían poco.

  • Madres o abuelas que servían sin poner límites.

  • Historias donde el dinero iba ligado al sacrificio.

  • Mandatos: “primero los demás”, “no seas exagerada”, “agradece lo que tenés”.

Cuando venís de un clan así, recibir dinero sin culpa es casi un acto revolucionario.

¿Por qué siento que cobrar está mal?

Las razones más frecuentes:

  • No me siento merecedora.

  • Creo que ayudar y cobrar no pueden ir juntos.

  • Temo que me juzguen.

  • Me cuesta valorarme.

  • Repito la escasez de mi sistema familiar.

Tu cuerpo aprende estos mandatos y los repite… incluso cuando racionalmente sabés que tu trabajo tiene valor.

Ejercicio sistémico para empezar a sanar la culpa

  1. Cerrá los ojos y visualiza a la mujer de tu clan que más dio sin recibir.

  2. Mirala con respeto.

  3. Decile internamente: “Honro lo que hiciste… y ahora yo elijo un camino diferente”.

  4. Sentí cómo tu cuerpo se afloja.

  5. Respira y repite: “Recibir también es un acto de amor”.

Este ejercicio mueve memorias profundas de merecimiento.

Recibir es parte del equilibrio

Dar sin recibir lastima. Recibir sin dar también. El equilibrio sano es un movimiento circular: doy desde el corazón, y recibo desde la dignidad. No es ego. No es ambición. Es orden interno.

Si este tema te resonó…

En el Taller Recibir también es sanar trabajamos justamente estas raíces: merecimiento, lealtades familiares y bloqueos para recibir dinero.

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Con Amor y Gratitud

Marian Rodríguez

Terapeuta Holística Integral

Maestra Certificada de Terapia de Respuesta Espiritual


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